martes, julio 21, 2015

Large Scale Armory 1:24 de James Banner

Buscando información para recrear una Tommy a escala 1:24, la popular ametralladora de los gánsters de los años 30, para acompañar a mi delictivo Chevy del '32 de AMT encontré en el foro de Armorama un pequeño tesoro en kits de resina.

(c) Large Scale Armory - James Banner.

El modelismo está lleno de artesanos que sin muchos recursos pero grandes ideas y una habilidad envidiable son capaces de sacar a ese mercado paralelo que rodea a nuestro hobby y que resulta tan apasionante, conjuntos de accesorios realmente inspiradores. Ese es el caso de James Banner (aún no tiene una web como está mandado, pero imagino que en breve, porque realmente lo merece).

El modelismo militar en escala 1:24 es extremadamente raro de ver. Son poquísimos los kits que las marcas comerciales lanzan al mercado, aún así y centrados en la segunda guerra mundial, entre los extremadamente raros modelos de IMAI (inconseguibles y a precios disparatados cuando aparecen en alguna plataforma de subasta o segunda mano) y el Willys de Italeri hay un pequeño y apasionante mundo de oportunidades, escaso, pero interesante. Y ya se sabe que lo difícil siempre se valora más.

Jim, bajo la marca Large Scale Armory pone a disposición de los más extravagantes modelistas militares un conjunto de sets... y figuras artículadas (sin ropajes)!... fabricados en resinas y ambientados en la Segunda Guerra Mundial que harán las delicias de más de uno.

Por ahora puedes ver la galería de productos disponibles en PhotoBucket y pedir precios de los conjuntos de accesorios, que van entre los 16 y los 40 dólares, al correo electrónico largescalearmory@gmail.com, donde podrás contactarle. Los gastos de envío no deben subir mucho el precio ya que el peso de uno de los sobres es mínimo. Eso sí, recomiendo que te lo envíe por USPS, el servicio nacional de correo en Estados Unidos, a ser posible como carta, para que llegue vía Correos España sin mayor problema. Especialmente si el envío es a Canarias, ya sabes, tema aduanas y DUA... sin más comentarios.

Y como una imagen, o dos, valen más que mil descripciones y referencias, aquí te dejo un par de fotografías usadas con autorización.

(c) Large Scale Armory - James Banner

(c) Large Scale Armory - James Banner


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domingo, julio 19, 2015

Tenerife Lan Party 2015: cierra con el cosplay

Ezio Auditore da Firenza (Assassin's Creed I).
Fotografía de @Liminyade.
Un cosplay (o kosupure o crossplay) no es un disfraz. Es lógico que cuando ves a un cosplayer por la calle pienses y ese de qué va disfrazado, pero no se trata de eso (y además les resulta insultante). No es como en Carnavales, no se trata de ponerte unos trapos y un tutú (que tan de moda pusieron los chinos este año) para beber hasta caer tieso por coma etílico. No. De hecho, es extremadamente raro ver a un cosplayer en Carnavales.

El cosplay es la recreación de un personaje, no sólo a través de la ropa y los accesorios sino de la personalidad y su comportamiento. En sus inicios las recreaciones estaban vinculadas a los juegos de rol, el manga o el anime (por algo esta tendencia cultural surge en Japón) pero hoy están abiertas a muchas otras variantes (aunque sobre esto aún hay bronca y polémica, como en todas partes). Ya caben los videojuegos (de hecho son una fuente inagotable de personajes), el cómic fuera del mundo asiático (Marvel y DC como fuente principal), películas y sagas de ciencia ficción... y casi cualquier cosa con el hilo común de sacarnos fuera de la apestosa normalidad.

Madame Red y Ciel Phamtomhive de Kuroshitsuji.
Fotografía de @Liminyade.
Tampoco es tan moderno, como la tribu de los otakus y todas las nuevas tendencias que nos llegan desde el país del sol naciente, simplemente han tardado en llegar. Y lo que allí se observa como normal aquí aún se mira con rareza. Somos así, latinos hasta la médula. Para mí el cosplay es creatividad, es imaginación, es artesanía (porque los cosplayer se suelen hacer sus propias ropas y accesorios -observa que evito la palabra disfraz, es intencionado-). Y, por último, el cosplay no depende del presupuesto, es una actitud. Los hay económicos, lo que es posible hacer y está al alcance de un chaval de 15 años y los hay que son obras a la altura de los mejores profesionales de vestuario del cine hechos por adultos con presupuesto y ganas -lo que también es admirable-. Pero sin actitud, un Ezio Auditore dejaría de serlo aunque su indumentaria fuera perfecta, mientras que nuestro assassin, con sus tenis negros, podría ser perfecto sólo por tener la actitud de recrear a, por cierto, mi personaje favorito.

Con el cosplay termina hoy domingo, y desde hace ya unas cuantas ediciones, el mejor evento de tecnología que tiene el acierto de mezclar un variopinto y apasionante mundo friki, pero friki con la cabeza alta, con orgullo, por tener una mente abierta a influencias culturales allende los mares en estos tiempos globalizados y, especialmente, en una tierra que siempre ha sido multicultural.

La Tenerife Lan Party es todo eso, son los 2.047 teleperos y los torneos e-Sports; pero también lo es la Summer Con y sus miles de otakus, la zona de karaoke y la zona retro (qué recuerdos con aquellos MSX!); lo es Innova con sus emprendedores y universitarios pensando, creando y mostrando lo que será el futuro; lo es la zona de talleres con sus cientos de participantes a cada minuto y a cada instante, los chiquillos de la First LEGO League, los del rol y juegos de mesa, los modelistas de Warhammer... y tantos otros.

Nuestra #TLP2k15 (o TLP2015, que este año se ha casi-perdido ese hashtag tan guapo, un pequeño error del gabinete de prensa) es todo eso, mezclado de manera sabia, regido bajo el respeto mutuo y el placer de compartir por el placer de divertirse, si me permites la redundancia. Con todo esto al alcance de nuestra mano, quién quiere ir a un aburrido EBE para ver a una panda de estirados con ínfulas de importancia. Jeje!

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miércoles, julio 15, 2015

Tenerife Lan Party 2015: pantallas encendidas

Sin ellos, imposible.

3... 2... 1...!

Pases para toda la semana!
Aunque con unas dos horas de retraso y pocos discursos, menos mal, gracias a la devoción generalizada a Santa Tecla, comenzó la cuenta atrás para el encendido de la Tenerife Lan Party 2015. No puedes entender el mundo friki, determinado mundo friki al menos, si no entiendes que Internet ha llegado para cambiar nuestras vidas en casi cualquier sentido que quieras enfocarlo.

Que no sabes lo qué es una lan party? Válgame los gigas y los terabytes. Imagina 2.047 adictos a las subidas y a las bajadas, al #LOL y al #WOW, a la diversión y a la tecnología. Mete a todos esos en un espacio cerrado, añade un ancho de banda nunca visto, unas cuantas centenas de voluntarios y staff, unas pocas gotas de imprescindibles patrocinadores, adorna con un ya veterano salón del manga y el cómic y como acompañamiento un picoteo de los mejores talleres profesionales sobre tecnologías que verás en todo el año. Batir bien, añadir hielo al gusto y servir. Tendrás el evento tecnológico más interesante de todo el país con diferencia, le pese a quien le pese su ADSL de mierda.

Y todo esto por el empeño inagotable de un grupo de empecinados emprendedores, la gente de Innova 7, con la ayudita inestimable del Cabildo de Tenerife.

Lo que queda por delante son 6 agotadores días, posiblemente +50.000 visitantes (porque cada año añade unos diez mil a las estadísticas) y una inagotable fuente de historias, recuerdos, experiencias y, por qué no, locuras. Lo mejor que vas a encontrar, la gente, esa mezcla de generaciones abecedáricas tan irrepetible; lo que menos mejor, por no decir peor, lo de siempre, el postureo, el inevitable paseillo que, menos mal, pasa desapercibido a los ojos de los que realmente importan: los teleperos!

;)

Cómo para perdérselo!

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martes, julio 14, 2015

Mortadelo y Filemón y su Guía del motor

Foto de portada de Ediciones B.
Todo aficionado al motor arrejunta libros de coches en uno u otro sentido. Puede que no se considere coleccionista, pero si eres amante de las Harley seguro que tienes varios libracos en casa. Si de los clásicos tienes unos cuantos libros en inglés + alemán + francés con fotos muy chulas. Si te gusta un poco de todo, porque tienes ese defecto, como quien escribe, acabarás llenando una estantería completa de todo tipo de papel vinculado al motor y la historia del automóvil.

Ahora retrocede treinta y cinco años y rememora a un chaval que no compraba cómics de superhéroes sino a Mortadelo y Filemón, apasionado de ese humor a la vez tan niño y tan adulto que sólo Ibañez ha sabido hacer, que refleja ese ser tan nuestro, tan hispano, tan latino, entre lo desastre, lo Lazarillo de Tormes y la capacidad de reírse de uno mismo o de aquello que, se supone, lo define.

Avancemos al hoy, entra en una librería y por unos 13 euros, encuentras una Guía del motor de la eterna Ediciones B, al estilo de esos anti-héroes tan molones. No. Escrita por esos dos adorables impresentables. O mejor dicho, te la encuentran. Y cuando ese niño crecidito llega a casa, después de unas cuantas horas, no muchas, del diario damned if you do, damned if you don't, encuentras encima del teclado este librito adorable con una :) en un posit.

Pues eso, qué otra cosa puedes decir... Gracias mi gente!



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lunes, julio 13, 2015

UrbEx: infiltración urbana en edificios abandonados

Este es un blog de modelismo y coleccionismo pero también de curiosidades y cosas frikis o, en otras palabras, un paseo por un compendio de actividades lúdicas y de ocio que se caracterizan por su rareza, no por la actividad en sí misma, sino porque no son populares, y por tanto, aceptadas. Se someten al calificativo friki porque es el palabrejo moderno que hemos adoptado para etiquetar a todo aquello que se sale fuera de lo común. Vamos, que aquí no hablaré de fútbol, pero sí de cosas como el urb-ex, una actividad de exploración de espacios y edificios urbanos abandonados, ilegal o, más bien, alegal, especialmente porque implica entrar en propiedades privadas, con la particularidad de que están dejadas de la mano de dios y hasta del diablo.

Este hobby o actividad (lúdica, deportiva?) de aventuras no es nueva ni moderna, aunque los medios hablen de moda. En todo caso lo que es moderno es que se le preste atención. Quién no ha sentido la tentación de entrar en aquella casa abandonada del barrio? Todos y todas nos hemos infiltrado alguna vez! O al menos hemos sentido curiosidad y tenido la irrefrenable tentación de hacerlo, aunque no nos hubiéramos atrevido. Fue Internet quien le dio, hace 10 años (más o menos) un cuerpo, un nombre, unas normas éticas y una forma concreta. La primera de esas normas no escritas es que el infiltrado (que así se llama a sus practicantes) no es un vándalo ni un ladrón de ventanas viejas o cobre olvidado. Es un curioso de nuestro pasado más inmediato, siente atracción por nuestras raíces más cercanas, por lo que fue hace diez, treinta o cien años y ya no es. Sienten pasión por los tiempos de sus padres, abuelos o bisabuelos. Quieren entender como fue el presente de sus antecesores. Así que sobre todo es un curioso que respeta el entorno que explora. Que lo deja talcual se lo encuentra para que el siguiente en explorar ese espacio pueda disfrutar de las mismas experiencias, habitualmente cámara en mano.

Esa alegalidad (por negarme a etiquetarla de ilegalidad) hace que los grupos sean reducidos, se conozcan bien entre sí, no sea fácil entrar en uno ya creado y no se muestren abiertamente en la red o en público. No porque se cometa ninguna fechoría, pero sí porque existe el miedo de ser señalados como los causantes de los destrozos que algunos irresponsables provocan en estas propiedades, habitualmente pertenecientes a alguna administración pública.

Fotografía de Carmen Paula. Publicada en Panoramio - Google Maps.

Cómo realizar una infiltración?

Cuanto más te metes en este mundillo más técnico te vuelves, pero sus bases se sustentan en algo muy simple: el sentido común. Lo primero, aunque no soy el mejor ejemplo de ello -rememorando ahora tiempos pasados-, no hacer visitas en solitario. Los riesgos no aparentes en esta actividad son múltiples y van desde un accidente inesperado hasta ser víctima de algún delito. Mejor explorar acompañado.

Lo segundo es planificar. Dónde vamos a ir? Cómo llegamos? Vías de entrada y salida? Puede acompañarnos alguien que ya conozca el terreno? Riesgos? Y especialmente, aunque no sea útil para la exploración efectiva, su historia. Visitar un edificio abandonado conociendo su historia, cómo surgió, cuál fue su vida activa, cómo llegó a este estado, da un verdadero significado y otra dimensión al urbex, realmente su verdadera dimensión.

Lo tercero es el equipamiento básico. Ropa resistente, guantes, botas, mochila para transportar útiles mínimos (linterna, pilas de repuesto, móvil, cargador de móvil, cámara de fotos, algo de avituallamiento -casi lo mismo que en una excursión-). Y ya dependiendo del lugar puede que te hiciera falta algo de material más exigente, como el de escalada, lo que a su vez requiere que conozcas las técnicas básicas para su uso.

Lo cuarto, si ya tienes compañía, tienes claro a dónde ir y estás mínimamente equipado, es la actitud. Puede que lo que hoy visites y sea un edificio en ruinas mañana sea un lugar emblemático, histórico o protegido. Recuerda que en ese lugar se vivieron emociones y sentimientos, anhelos y desilusiones, amores y odios, esperanzas y frustraciones. No visitas cuatro muros en proceso de descomposición, visitas una parte de la historia que está en las raíces de lo que hoy eres. Así que la actitud y el respeto debe ser una máxima si quieres considerarte un infiltrado.

Qué visitar?

En todas partes hay viejos edificios abandonados, zonas industriales en desuso, casas llamativas y emblemáticas que fueron propiedad de este o aquel personaje histórico. Hay lugares abiertos, especialmente los que son propiedad de la administración pública, que son abandonados a su suerte y que en la práctica no tienen dueño (quién es el dueño de la administración pública?, tú y yo).

Pero también hay edificios privados. Si están cerrados, es preferible respetarlos. Si encuentras ocupantes eventuales recurre a esa actitud de respeto y buen talante, son una buena fuente de información, pero sobre todo de historias personales que te ayudarán a ver qué tiene valor y qué no lo tiene. Cuando pienses en un lugar, que no sea por la gamberrada, que sea por su historia. En base a estos criterios sencillos, la información que puedas encontrar en la red y la experiencias de otros exploradores urbanos, estoy seguro que en tu ciudad o municipio o comarca hay mucho que investigar.

En Tenerife hay unos cuantos buenos lugares abandonados de gran interés, sin embargo el vandalismo ha hecho mella en casi todos (incluso en los más apartados). Cuando empieces a explorarlos, si es que lo haces, sentirás cierta envidia por lo que en otros países (quizás porque estén más alejados) puede encontrarse y en el estado en que se encuentran (más que por alejados, creo que es cultural, porque semos latinos y eso pesa).

Personalmente, para mí el más emblemático y espectacular es el hotel abandonado e inconcluso de Añaza, en la costa sur del municipio de Santa Cruz de Tenerife, cuya fotografía de Carmen Paula publicada en Panoramio de Google Maps puedes ver en este artículo. Para entender de lo que hablamos puedes ver también las fotografías publicadas en el blog Diario de un explorador urbano en Tenerife.

Ahora que tan de moda están los mamotretos en las tribunas de dimes y diretes periodísticos, está bien recordar un poco la historia de este monstruo urbanístico. Corrían los primeros años de la década de los setenta, la crisis del petróleo que lo cambió todo, el afán constructor en Canarias impulsado por un turismo al que parece no afectarle nada y las ansias de tener un espacio turístico en una zona de la isla que, sobre todo, era administrativa y quedaba muy lejos de los ríos de dinero del sur y el norte de Tenerife. Apenas en un año se levantaron 21 plantas de un edificio destinado al turismo de time-sharing, ese que apenas una década después tanto revuelo levantó. Fue promovido por una empresa alemana que movió su proyecto apenas un kilómetro para resolver trámites urbanos en una alcaldía de menor peso, la de El Rosario. Así aparecieron y construyeron, desaparecieron. Y dos décadas y media después, corría el año 1998, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias ordena su derrumbe.

Pero ahí sigue, ostentoso, recordando lo que fue durante casi 40 el desmadre urbanístico que arrasó buena parte de nuestro territorio sin ton ni son. Visible desde todos los ángulos posibles en el sureste de la isla y cláramente identificable en la imagen de satélite. Envuelto en polémicas, planes especiales y de derribo que nunca llegan, menos en estos tiempos. Quién va a hacerse cargo? Por cierto, si lo visitas, subir todas sus plantas desde el sótano es todo un reto. Y el riesgo de caída es muy alto, especialmente en las últimas plantas, donde el viento azota todo el año.

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viernes, julio 10, 2015

Escalas, juguetes y miniaturas

(Artículo recuperado de la web artecar24.com. Texto original de 2001. Texto revisado en 2015.)

Qué es una escala?


Las imágenes que ves en este artículo han sido tomadas de la tienda especializada Gasoline Alley Antiques, donde podrás comprar cualquiera de estos kits.

Ace #1R, madera en 1:24, de 1952.

Ace #8R, madera en 1:24, de 1951.

Ace #15R, madera en 1:24, de 1946.

Aurora #576-198, plástico en 1:24, de 1963.

Comet #PL-808, plástico en 1:24, de 1957.

Gar Vic, slot en 1:24, años 60.

Ideal #3064, plástico en 1:25, de 1954. 
(Nota a los coleccionistas españoles: miniatura fabricada en EE.UU., a mediado de los años 50 -en plena época franquista-, utilizando la bandera republicana de antes de la guerra civil.)

Linderg #6030, plástico en 1:24, de 1967.

Linderg #6104M, plástico en 1:24, de 1969.

Monogram #PC51-98, plástico en 1:24, de 1959.

Revell #R-1089, slot en 1:24, de 1963.



Más información:




Por qué la escala 1:24?

Cuando era niño recuerdo a mi padre montando dos maquetas de aviones, probablemente de escala 1:72 (es algo que supongo hoy). Sí recuerdo vagamento aquellos aparatos, un caza y un bombardero, con sus bases de exposición. Podría tratarse del año 1978 ó 1979. Hoy sé (imagino) que adquiridos en aquella memorable Casa Portuguesa que tantos cincuentones recuerdan hoy con nostalgia. No recuerdo ni qué aviones eran ni de qué marca de maquetas se trataba, pero sí que estaban pegados con el Imedio que se anunciaba en la tele. Y también como los intenté hacer volar, así que supongo que terminarían en la basura. Mi madre no era de guardar juguetes viejos o rotos.

Años después, ya adolescente, cayó en mis manos una maqueta regalada de un gran barco. Luego vino otro. Hablo de 16 años. Una maqueta pegada tal cual, según venía en la caja. Mi primer acercamiento al modelismo.
Y después de eso ya no volví a ver este hobby hasta aproximadamente 1996 ó 1997 cuando en un supermercado de AlCampo encontré unos coches de BBurago que reproducían algunos automóviles antiguos o clásicos. Me engancharon. Estaban de oferta y me los compré. Su escala, la 1:24.

Después de eso vino la primera maqueta, un Cadillac ElDorado de Lee que monté tal cual venía de caja, pegado con cianocrilato. Y ya que también empezaba a trabajar con proyectos en un incipiente nuevo medio de comunicación masivo, democrático y bidireccional como es Internet, empecé a buscar información.

Así que vino otro coche y otro, otra maqueta y otra. Y tomé una decisión, quería que guardaran una proporción equivalente. Quería poner una Harley al lado de un Volvo y observar sus diferencias también en dimensiones.
Primero fue acercarme al hobby, luego comunicar sobre el mismo. Y nació ArteCar24. Si volviera atrás reconozco que tal vez hubiera sido ArteCar43, pero lo difícil de esta escala, que sea una rareza en el mercado español, que los que nos dedicamos a ella seamos tan pocos y se formen grupos tan bien avenidos, estoy seguro, no sé si lo hubiera tenido siendo otra cosa. Porque al final un hobby, una afición, una pasión cualquiera (sana) es una excusa para unir personas.
Una de las cosas que más me sorprende en el mundillo de las miniaturas es que algunos modelistas y coleccionistas no sepan o entiendan qué significa y qué implica la fracción 1/24 y, en general, las fracciones de las escalas. Esto, que puede no ser extraño si uno no ha recibido la debida formación en matemáticas o dibujo lineal, es todavía mucho más increible o significativo si, cuándo quién no entiende lo qué es una escala, es el propio fabricante, quién dice que "si fabrico un coche de 7 pulgadas de largo -unos 17 centímetros, medida media en el vehículo americano a escala 1:24-, entonces fabrico a escala 1:24. Deducción totalmente falsa, o mejor dicho, que sólo se aproxima a la realidad. Estos fabricantes parecen ignorar que la utilización de una escala es algo tan elemental y sencillo como el hecho de dividir todas las medidas reales a reproducir entre el denominador de la escala, con lo que obtendremos algún coche de 7 pulgadas, otros de 6'5, otros de 5, otros de 6'3... Si tenemos una colección de coches de 7 pulgadas, lo que tenemos son coches cuyas escalas variarán entre la 1:20 y la 1:30.

Probablemente, la historia de la escala y su utilización en la fabricación de objetos que representan a tamaño reducido a otros a tamaño mucho mayor, guardando la proporcionalidad en todas sus medidas en un denominador común, pueda ser tan vieja como la historia de las matemáticas y vaya ligada paralelamente a la de ésta. Sin embargo, aunque existen precedentes, casi todos los que han investigado en una u otra forma este tema parecen coincidir en que escalas y juguetes se dan la mano en la industria del modelismo ferroviario de principios del siglo XX. Si bien, como con casi todo lo que conocemos hoy en día, ya en el Antiguo Egipto... bla, bla, bla. Para nuestro resumen, usaremos la fecha más reciente.

Para entender las escalas


Haciendo un resumen muy a grosso modo, la historia comienza a principios del siglo XX con la expansión del ferrocarril. Las empresas jugueteras inglesas y alemanas, primero, las americanas después (y en esto parecen coincidir todos los autores a los que he tenido acceso) empezaron a reproducir trenes, vagones, vías y accesorios. Estos juguetes de conjunto formados por distintas piezas que podrían comprarse en cajas o por separado, deberían de mantener entre sí una proporcionalidad que la hiciera creible desde la perspetiva de un niño, o incluso desde la visión de un adulto. Esto tampoco era una necesidad nueva y ya se daba en otros ámbientes como en las fábricas de casas de muñecas, donde la escala tradicional es la 1:12.
Así que ya tenemos una pata de la mesa miniaturas a escala: la necesidad de, no sólo reproducir a escala, sino la de mantener una proporcionalidad continua en una línea de juguetería extensa, como era todo lo que comprendía el modelismo ferroviario.
Tradicionalmente, tanto en el mundo industrial como en el mundo juguetero y en general en los paises -que en aquel momento eran, además, potencias mundiales- que usaban el sistema anglosajón de pies y pulgadas, las escalas naturales eran aquellas que les permitían reducir un objeto de 7 pies a otro de 7 pulgadas, teniendo en cuenta que 7 pies son 12 pulgadas y que por lo tanto ya no es algo tan sencillo como dividir entre 10 ó 100. Las escalas naturales para el sistema anglosajón son las proporciones múltiples de 12. Si observas la siguiente tabla podrás entenderlo perfectamente:

Razonamiento Proporción Escala
una pulgada/un pie 1/12 1/12
6/8 pulgada/un pie 6/8/12 1/16
media pulgada/un pie 1/2/12 ó 4/8/12 1/24
3/8 pulgada/un pie 3/8/12 1/32
1/4 pulgada/un pie 1/4/12 ó 2/8/12 1/48
1/8 pulgada/un pie 1/8/12 1/96

Como podrás observar, el diseñador de aquella época no sólo jugaba con las escalas maestras (por llamarlas de alguna forma, y que eran aquellas resultantes de aplicar los razonamientos: 1 pulgada / 1 pie, 1 pulgada / 1,5 pies, 1 pulgada / 2 pies... que equivaldrían a 1:12, 1:18, 1:24...), sino que además buscaba fracciones de pulgada que representaban a un pie, realizando la operación inversa a la planteada entre paréntesis: tres cuartos de pulgada / 1 pie, media pulgada / 1 pie, 6 octavos de pulgada / 1 pie... que equivaldrían a escalas como 1:16, 1:24, 1:32...

Así que aplicando proporciones a las pulgadas, que representarían en escala, la medida de un pie, o lo que es lo mismo 12 pulgadas, siempre y cuando el resultado de la fracción fuera un número limitado (es decir, que la división no diera como resultado, a la hora de representar la unidad, un valor con ilimitados decimales), podremos obtener prácticamente todas las escalas conocidas. Y todo este complejo razonamiento es así, por el simple hecho de no usar el sistema decimal que heredamos del mundo árabe, allá por el siglo X (siglo arriba, siglo abajo). Te imaginas que sencillo sería usar de manera estandarizada escalas como 1:10, 1:20, 1:25...! Pues, muy probablemente, el surgimiento de algunas escalas, como la propia 1:20 ó 1:25 ó 1:35 se deba a un ajuste para un uso más limpio en el diseño, puestos que estas fracciones dan menos números con decimales ilimitados, cuándo trabajas directamente sobre un sistema decimal.

Pongamos un caso: si para el diseño de un vehículo se ha usado el sistema decimal, es probable que se hallan usado medidas enteras del sistema decimal (por ejemplo, 350 centímetros ó 130 pulgadas); sin embargo, si usamos el sistema anglosajón, bien podrían haber usado 10'5 pies o lo que es lo mismo, 10 pies y 6 pulgadas. Con los planos de estos vehículos en las manos, la aplicación de las escalas 1:24 ó 1:25 nos favorecen más en un caso que en el otro. Por ejemplo, 10'5 pies equivalen a 5'25 pulgadas en la escala 1:24, sin embargo equivalen a 5'04 en la escala 1:25, lo que es mucho más dificil de representar y fabricar. En el primer caso, reducir 350 ó 130 corresponderían a 14 y 5'2 respectivamente en 1:25, pero corresponderían a 14'58333... y 5'41666... en escala 1:24, lo que aún es mucho más dificil de reflejar en el diseño de la miniatura y en su posterior fabricación, si cabe.
Así que ya tenemos otra pata de la mesa miniaturas a escala: el intrincado uso de las fracciones para reducir el complejo sistema de medidas de pies y pulgadas, algunas como las escalas 1:12, 1:24, 1:36, 1:48..., escalas simples para este sistema, otras, más complejas, utilizadas para cubrir las necesidades de un producto de tamaño intermedio, con escalas como la 1:18 ó 1:28 ó 1:32 y un último grupo que son aproximaciones de todas estas escalas tradicionales a otras con un uso más racional para un sistema decimal.
Cuándo el mercado del modelismo ferroviario alcanzó el auge suficiente, las marcas jugueteras se ensarzaron en una guerra de escalas, utilizando como bastión el ancho de las vías, haciendo que un tren fabricado por una marca alemana dada y que tenía 30 mm. de ancho, no fuera compatible con los de otra marca inglesa que los había fabricado con 10/12" -un doceavo de pulgada- (es decir 21'1675 mm. de ancho de vía, en la miniatura. Y fue en esta guerra de escalas basadas en los anchos de vía donde nace el intrincado mundo de las escalas de modelismo ferroviario, aún mucho más complejas si cabe que las del modelismo plástico o el coleccionismo de diecast.
Y por último, tenemos la tercera pata de esta mesa tan nuestra llamada miniaturas a escala: la necesidad de las empresas de fidelizar al cliente, necesidad que se tradujo en la diferenciación por escalas y anchos de vías, dentro del modelismo ferroviario.
Ops! Pero aquí falta algo, nos falta una pata en esta mesa. Y fueron las empresas auxiliares. Todas aquellas pequeñas empresas que fabricaron y fabrican accesorios que se vieron en un fuego cruzado de tamaños y proporciones, que tuvieron que decidir si fabricaban coches a escala 1:42 o 1:48. Y tenemos también a la industria juguetera que no fabricaba accesorios o trenes, pero que si fabricaban ya anteriormente miniaturas como soldados de plomo o casas de muñecas... o aquel nuevo y sorprendente invento llamado automóvil.

En resumen


Primero, que ya sabes como usar la escala. Cuánto es un metro en escala 1:25? Divides entre 25 y obtienes 0'04... Cómo que 0'04? Si, 0,04 metros, es decir, 4 centímetroso 40 milímetros. Y tres centímetros en escala, cuánto representa en el vehículo original? Multiplicas por 25 y obtienes 75... Cómo! 75 metros? No, 75 centímetros. No olvides el pequeño detalle que aprendiste en la escuela de que si divides o múltiplicas centímetros, obtienes centímetros; y si divides o multiplicas metros, obtienes metros.

Segundo, que ya sabes que estas escalas tan raras nuestras provienen de la industria juguetera inglesa y alemana, en primer orden, y americanas, después; estando en el meollo de la cuestión, el uso racional por parte de los diseñadores de los juguetes, a la hora de proporcionar una miniatura, de un sistema de medida tan enrevesado como el angloamericano de pies y pulgadas.

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martes, julio 07, 2015

Ranchero '65 (Trumpeter 1:25): motor y chasis

Chasis, lo que se dice chasis no, más bien la parte delantera del mismo y parte interior delantera de la carrocería  donde se ubica el motor. La verdad es que hay que decir que el eje delantero con sus sistema de dirección y suspensión es un pequeño despropósito. No refleja bien al vehículo real; tal y como está creado en la maqueta no tiene ni sentido funcional.

Le di vueltas a reconstruir la zona pero al final decidí cambiar los amortiguadores y espirales más añadir un par de piezas a los brazos de la suspensión. No es real pero le da algo más de realismo a la zona. Los amortiguadores están hechos con dos tubos de distinto grosor, trozos de plástico redondos sacados de la caja de sobrantes (arriba) o fabricados con Evergreen (abajo y cortados con un punzón hueco). La espiral son muelles de bolígrafo (me parece). Estaban en mi caja de cosas que pueden servir.

Los discos de freno son de un diecast personalizable de la gama Auto Pro Shop de Hot Works. Como mi intención es poner unas llantas de brazos, quedarán a la vista. Llevarán pintura para las pinzas y una calca. Creo que nada más.

Para pintar el hueco del motor usé un proceso parecido al del motor: negro mate de base, pincel seco con negro gris, pincel muy seco con gris claro (medium sea grey), pincel seco con gun metal para el radiador y pincel extra seco con gris claro (barley grey) para esquinas y salientes más algún detallito en plata. El último paso, cuando esté montado esta parte del chasis será dar pincel seco en marrones rojizos en algunas partes para simular algunas zonas ligeramente oxidadas.

Cuando he ido a encajar el motor en su hueco no entraba por apenas un milímetro que tuve que rebajar de ambos lados, del espacio donde encajan los amortiguadores. Y por otra parte el conjunto de esta parte es bastante frágil y no ganará cierta resistencia hasta no pegarla al resto del chasis, así que hay que tener cuidado con la presión que haces al sujetarlo todo con la mano.

Llegado a este punto me doy cuenta que comparándolo con imágenes del vehículo real el motor está falto de algo. El sistema de alimentación de combustible no existe, por ejemplo.

Falta detallado en el carburador, filtro de combustible y bomba de inyección. Falta parte del sistema eléctrico que es lo suficientemente grande como para haber fabricado la pieza correspondiente. Y otras partes que llenarían el hueco del motor y de verdad darían vida al resultado final. Así que manos a la obra

Empezamos por recrear el sistema de alimentación, que no se acerca al real, pero lo que intento es ganar realismo, dar la sensación de que ahí hay cosas que hacen algo. Lo que pasa cuando miras un motor real y lo que ves es un complicado rompecabezas. Esa es la sensación que busco.

Con tubos, hilo de silicona y piezas de la caja de sobrantes que provienen de vaya usted a saber dónde intento crear una bomba de gasolina, incluyo el conducto que viene desde el depósito (aunque creo que la línea quedó demasiado gruesa). El filtro se pinta en blanco y luego en naranja claro (de Tamiya).

El resultado es algo grosero pero una vez dentro del hueco quedará casi oculto, pero al añadir estos conductos los huecos vacíos empiezan a ganar funcionalidad. Antes de entrar a saco con resto de chasis, eje trasero, interiores y carrocería, voy a seguir añadiendo partes vinculadas al sistema eléctrico, frenos y unas cuantas calcas.




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lunes, julio 06, 2015

7ª Expo-Auto Güimar 2015: clásicos en el valle

Fotografía de Esther Álvarez.
En concentraciones como las de hoy, quizás porque uno ya va dejando atrás la euforia de los 30 y va entrando en esa juventud experimentada de los 40 (acercándose al siguiente capítulo de la vida realmente), es donde te das cuenta de la buena gente que puebla nuestra fauna de aficionados al automóvil antiguo, clásico, clásico popular y clásico deportivo, al fotingo vamos, aunque yo los enumero a todos, no se me ofenda nadie.

Hoy se celebraba la Séptima Expo-Auto de Güimar 2015 con motivo de las fiestas patronales de San Pedro, en la plaza de mismo nombre, entre su esbelta iglesia y su casino, el que regenta la Sociedad Recreativa y Cultural, donde los inscritos de los 7 clubes y asociaciones participantes terminaron el evento con el habitual almuerzo.

La verdad es que hacía muchos años que no me daba un saltito a una de estas concentraciones. Fue el retomar el contacto con un buen amigo, Bruno Hernández, a la sazón Presidente del, quizás y a mi juicio absolutamente personal, uno de los clubes más emblemáticos de la isla, pero no el más antiguos sin embargo (solo 6 añitos y pico que tiene), por lo que reuní a mi tribu en el viejo Montero y para abajo que nos fuimos. (Al Club Clásicos Multimarca de Santa Úrsula que preside Bruno lo defino como emblemático, o paradigmático si se quiere, no porque en sus orígenes esté el haber sido parte responsable del récord de concentración de clásicos a nivel nacional que se obtuvo en el sur de Tenerife en 2009 y que aún a día de hoy sigue sin superarse, que yo sepa, sino porque es un club donde lo primero son las personas y lo segundo, los coches. Algo que a mi juicio debe ser imitado con absoluta urgencia, no solo en el mundillo, sino en muchos ámbitos de la vida.)

Lo primero que me gustó ver fue la definición de la concentración, una expo-auto, un término que no pone barreras ni cortapisas ni límites, idea (me atrevo a aventurar) de José Manuel Díaz, Presidente del Amigos del BMW E30 M3, un grupo de amigos que respira al ritmo de las élices del emblema de la marca, que no sólo son artífices de esta concentración por séptima vez, sino que además son excelentes anfitriones, a tenor de los buenos comentarios que se oían por la plaza.

Una exhibición masiva, con más de 100 inscritos, donde podías cabalgar tu pasión entre la competición y los viejos Willys importados de Inglaterra en los años cincuenta, entre el placer de ver una restauración de revista de un Fordson y un viejo Opel Kapitan, esa aspiración alemana del American way of life para el mercado europeo. Recordar a los cuatro latas de los 80, ver un par de Minor 1000 (el coche en el que me salieron los dientes, aunque no estaba la versión Van para ya haber regalado dos lágrimas a mi nostalgia) o algo que me sorprendió, los primeros 4x4 que ya superan los 25 años (hay muchos realmente, al margen de los Land Rover, sean los ingleses o los de Santana) y que forman parte de algún club. Hace años no era habitual (salvo las excepciones citadas). Hay que considerar que un coche de 1989 ya entra dentro de la categoría clásico, si bien por mecánica y diseño no está tan lejos en la historia.

Lo segundo fue disfrutar de ese multiverso formado por aficionados y familias. La verdad es que, posiblemente, lo que se dice público asistente -al menos a partir del mediodía- más bien poco. Lo que llenaba la plaza no eran sólo los coches, sino también los propietarios y quienes les acompañaban. Viéndolos te vas dando cuenta del perfil de nuestro aficionado. No es tanto un experto como un añorante, definiendo por tal al que tiene su fotingo porque es el que tenía su padre o su abuelo, porque es con el que aprendió a conducir o el primero que tuvo cuando eran joven o el que recuerda ver en su calle -el que tenía Don Pepe o Don Paco o Don Manuel-. Nuestro aficionado tipo es una persona que añora su viejo coche y las historias que corrían a su alrededor en los años en que no era un clásico sino un moderno, una novedad. Sabe mucho de lo que tiene en su garaje y puede que, incluso, de la gama y hasta de la marca, pero poco o nada de la historia del coche que está a la derecha o a la izquierda del propio.

Y no digo que no haya expertos, que los hay, a buen seguro y soy testigo de ello, grandes expertos en la historia del automovil. Pero los hay más de la vida y en hacer arrancar un viejo Mehari abandonado en un chozo. Y qué quieres que te diga, yo prefiero ya a estos últimos, de los otros ando un poco cansado (porque, además, para eso ya están los libros, las revistas o el interné). Prefiero a mis aficionados, que no sabrán mucho, pero saben sonreír y compartir, saben echarse unas pullas y acabar a carcajadas una discusión sobre cuál traía mejor motor, si este cacharro o aquel otro. Porque todo el mundo sabe que el de Don Juan duró 50 años sin averiarse, coche como ese jamás se ha visto.

Este aficionado, dicho todo sea de paso, no se define por su poder adquisitivo ni por su estatus social ni por las prevendas ni por los apellidos. Es una cuestión... de actitud, tengas un modesto cuatro latas o tengas un Panhard en tu garaje. Ac-ti-tud, que en las matemáticas del buen saber y el bien estar equivale a hu-mil-dad. Cerrando por hoy estas palabras con unas sinceras felicitaciones para todos, organizadores, asistentes y en especial para mis ojos, que pudieron disfrutarlo (más millones de besos para la familia, por su paciente compañía). Tihulawen aggôtnen.

(Nota, para los que se sienten ofendidos porque no están. Decidir qué coche poner y qué coche no poner en el artículo no obedece a ningún criterio concreto más allá del subjetivo y personal del articulista. Son tantos y todos lo merecen igualmente, pero me decido finalmente por los que me hacen pum-pum en el carburador que llevo entre los pulmones. No hay otro motivo.)

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sábado, julio 04, 2015

Canarias, aduanas y frikis: haciendo memoria


El primer paquete que recibo en años gracias a Pablo Mendoza, fundador de AutoEscala.net, el foro de coleccionistas hispanos de automóviles a escala por excelencia. Un regalo de re-bienvenida que me ha encantado.

Durante casi diez años no sólo fui modelista y coleccionista. También fui vendedor y tuve mi pequeña tienda online, Gente y Juguetes se llamaba. Compré y vendí coleccionables de segunda mano y con los pocos beneficios que generaba me autofinanciaba mis vicios. Tuve hasta un apartado de correos que usaba para todo este (legal) trapichero.

Mi colección se llenó de piezas no vistas en Canarias (y algunas escasamente vistas en todos el país). Más de la mitad vino de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Argentina, Japón, Francia, Italia, China y tantos otros lugares. Mi red de contactos a nivel mundial en el mundillo era, modestia aparte, muy extensa.

Conseguí que algunos fabricantes me enviaran piezas de muestra para escribir artículos sobre ellos en la vieja artecar24.com, hacía pedidos internacionales desde la isla de modelos que compraba para luego enviar a península. Formé grupos de compra de aficionados.


Y en ese apasionante y friki trajín siempre estaba la emoción de recibir o enviar un paquete. Durante algunos años guardé los sellos que venían en las cajas sólo por curiosidad.
Registraba cada pieza con su origen de compra y su valor de adquisición, más el de tasación (uno nunca sabe cuando se va a aburrir de su hobby y decide empezar a vender). La fotografiaba, estudiaba la historia del modelo original como los otakus se conocen las historias de sus personajes favoritos.
 

Y luego compartía y debatía en foros. E hice amigos, muchos, en la distancia, con un mar de por medio, pero gente que aún conservo y por la que sigue existiendo aprecio incluso habiendo diferencias.

Anécdotas que aún guardo en la memoria. Confesiones que aún siguen ahí, entre las neuronas. Y diversión, mucha diversión. Más algún que otro rifirafe, ya se sabe que en todos lados hay sal y hay pimienta.

Y es que hay que ser muy friki... e inteligente... para tener una pasión por algo y de manera inexplicable dejarte llevar, no por la razón, sino por el corazón y la emoción, sea lo que sea lo que te conmueva.

Aunque como bien sabes, para todo friki que de verdad se precie, lo que tú haces siempre está por encima de los frikadas de los demás. No? Jejeje! Puñetero ombligo!
(Antes de seguir leyendo te recomiendo, si te ves afectado por la situación, entrar en el grupo de Facebook Debate: Simplificar el trámite de Aduanas Canarias para particulares donde entre otras cosas encontrarás un par de guías muy útiles.)

En mi viejo blog escribí en su momento varios artículos sobre las aduanas canarias y cómo en los últimos 5 ó 6 años ha afectado a modelistas y a coleccionistas... y a buceadores, runners, karatekas, otakus, bikers y cualquiera que en las islas tuviera una afición y quisiera comprar un producto a una tienda de Valencia, Barcelona, París, Londres o Berlín.

Resulta que para tener contentos al lobby de aduaneros, una casta heredada de nuestro mal parado puerto franco (algo que tanto nos benefició y de lo que sólo mantuvimos lo malo), agonizantes a causa de la crisis, se decidió que el pequeño trapicheo de paquetería entre particulares que corría a través de Correos y Telégrafos de España y que quedaba exento de IGIC, por lo tanto, de sentido común, exento de facto aunque no de norma del puñetero DUA, pasara por caja. Lo que tuvo ciertas consecuencias.

Hagamos memoria

Para que te hagas una idea, te pongo en antecedentes, muy a grosso modo. Nuestro puerto franco facilitó que Canarias viviera un poco al margen de la situación económica del resto del país hasta justito antes de la entrada en el euro. Era norma habitual que hubiera para todos los grandes fabricantes un Representante-para-España y un Representante-para-Canarias. Quizás el ejemplo más recordado fuera el del Camel Trophy, donde siempre había un equipo español y un equipo canario compitiendo. Al igual que era habitual que productos que se vendían en Canarias y eran habituales en otros países más adelantados fueran una rareza en Madrid o en Burgos.

Mayoristas, representantes y distribuidores de las islas negociaban directamente con fabricantes allende los mares. Compraban en origen, importaban y vendían localmente. El turismo peninsular se volvía loco por comprar una cámara de fotos o de vídeo, tabaco o una radio que, eso sí, debería de llevar al regresar a Península encima, no en la maleta. Los precios con respecto al resto del país en productos como el automóvil (este sí, imposible de llevar encima), más allá de las concesiones impositivas a los marquistas, eran muy abultados (recuerdo a un vendedor de Toyota hacia mediado de los noventa, uno que se jactaba de su experiencia en Península, que al mismo tiempo se quejaba de lo fácil que era comprar en las islas un todoterreno -cualquiera podía tener uno, decía-). Y en todo esto los aduaneros -a la par, entes privados ejerciendo una función pública- jugaban su papel tramitando papeleo, haciendo la vista gorda a los amiguetes, combatiendo al cambuyoneo que escapaba a su fiscalizador ($/!) papel o financiando a la incipiente ATI en Tenerife o a Alianza Popular, el equiparable en Gran Canaria (o la que correspondiera según la isla) -y a buen entendedor pocas palabras bastan-.

Luego llegó el Discoplay, el Venca y tantos otros catálogos de venta por correo en los ochenta, junto a los muchos opositores peninsulares que desde la piel de toro se presentaban a las plazas canarias porque cobraban un plus por la lejanía (un administrativo del Ayuntamiento de Telde cobraba más que uno idéntico de Teruel). Desde aquí se compraba allá y desde allá se compraba aquí. Unos traían discos inconseguibles en las islas y otros mandaban a pedir tabaco barato (a ver si con suerte Correos no lo detectaba).

Muerto el rey, viva el rey

Hasta que todo terminó. Apareció Europa, el euro, el Régimen Económico y Fiscal de Canarias, la Zona Especial Canaria (un intento de zona franca que no ha obtenido resultado alguno) y el Impuesto General Indirecto de Canarias, hermanito menor del IVA. Moría el puerto franco. Todo iba a cambiar.

La primera consecuencia que se experimentó en las islas es la gradual desaparición de aquellos Representantes para Canarias de tantas y tantas marcas. Los de ámbito nacional, desaparecidos los argumentos que sustentaban la dualidad hasta ese momento, se comieron a los locales. Muchos negocios populares fueron cerrando poco a poco. Y los productos ya no venían de Londres, París o Roma sino de las zonas de tránsito y almacenaje de Barcelona, Madrid o cualquier otro sitio de Iberia. El comercial ya no tenía una voz dulce y compartía un barraquito con el dueño de la tienda, ahora seseaba y vestía traje, sólo aceptaba compras mínimas de tantas decenas de miles de pesetas (o tantos cientos de euros) y el envío se recibiría en un tiempo indeterminado que siempre duplicaba lo prometido.

Según desaparecían los nuestros subían los precios de aquello que se recibía, porque para los mayoristas a 2.000 kilómetros de distancia poner aquí una cámara de fotos o unos espaguetis o una maqueta o un repuesto de Peugeot le suponía un sobrecoste en gastos de envío... y aduanas. Todo empezó a ser más caro. Hasta la alimentación.

Porque como decía en este breve y grosero repaso histórico de lo que fuimos y lo que somos, de aquel llorado puerto franco sólo quedaron los aduaneros. Teníamos una teórica ventaja. Cuando los de allá vendían aquí no podían ni debían cargar IVA. Un 18 o un 21% (hoy) de ahorro, se nos suponía. A la llegada del producto al comerciante, éste pasaba y sigue pasando por el aduanero, que tramita el IGIC correspondiente (un 5% o 7% hoy). Eso debería significar que un pedido de 100 euros en zarcillos para la tienda de la calle Herradores se incrementaba hasta 105 euros. Pero la norma permitía que el aduanero cobrara la tramitación. Hasta cierto punto lógico si no fuera porque esa tramitación de DUA se disparó hasta niveles de locura. Se cobraban fotocopias o llamadas de teléfono. Lo que hiciera falta. A tal punto que una tienda veía duplicado el coste de un producto hasta el doble. Poner los zarcillos en el escaparate costaba en realidad 210 euros: 100 de producto, 5 de impuestos, 20 de gastos de envío... y 85 por tramitación, incluidas fotocopias.

Y llegó la gran crisis

Hacia finales de la primera década del siglo XXI la crisis se barruntaba por la oposición mientras que los gobernantes de turno veían finalizar todos los meses una situación pasajera que daría paso a unos brotes verdes que se harían y siguen haciendo de rogar.

En Canarias la crisis se cebó especialmente, como siempre de manera calladita, con los periódicos postrados al pie de unos líderes temerosos de que su tan preciado turismo se viera salpicado por las malas nuevas. Muchos pequeños negocios cerraban. El paro subía hasta superar el 30%. Se volvía disparatado entre los jóvenes superando el 50%. Las habituales calles comerciales de nuestros barrios se convertían en cementerios de locales vacíos, inalquilables e improductivos.

Y los aduaneros dejaron de ganar dinero gracias a aquel tránsito de comercio que venía desde los mayoristas y distribuidores peninsulares hacia las tiendas isleñas. Negocios cerrados producen una importación igual a cero. Y una importación que tiende a cero implica unos ingresos por tramitación aduanera de igual valor.

Alguien, supongo que borracho, en algún momento de esta fase de la historia, tuvo la dudosa lucidez de darse cuenta de que la norma otorgaba la exención del impuesto a importaciones menores a un determinado valor, que no recuerdo si era unos 150 euros (unas 25.000 de las viejas pesetas). Pero la exención del impuesto NO los eximía de la tramitación del DUA. Y aunque existía el derecho de la autogestión del dichoso papelito, su tramitación era (y sigue siendo) tan harto complicada y, además, dependía (y sigue dependiendo) en parte de gestiones del transportista, que la tal citada opción era (y sigue siendo) absolutamente inviable en la práctica.

Así que se formuló la norma de que todo el mundo tenía que gestionar su DUA, incluso los exentos, por lo que Correos empezó a derivar la pequeña paquetería a agencias privadas con el único fin de que gestionaran esos DUAs. Las quejas empezaron a llover porque en un pequeño pedido de 20 euros podías acabar pagando 80 porque la tramitación del DUA por parte de Transportes Fulanito o Agencia de Aduanas Menganito tenía tasado 60 euros por el servicio. O tal vez 50 o quizás 30... pero nunca barato ni económico. De hecho esas tarifas estaban pensadas para el mundo de la empresa, no del particular. Una salvajada. Las broncas en los mostradores de Correos eran diarias. Además, para justificar el papel fiscalizador se empezaron a abrir paquetes de manera aleatoria, desaparecían contenidos o algunos nunca llegaban a destino. Situaciones que antes nunca se habían visto o, desde luego, eran totalmente inusuales, se volvieron molestosamente normales.

Correos tiene una idea

No contentos con la situación en ese momento, a Correos y Telégrafos de España, no sé si con la buena intención de acabar con aquella situación, o con la más que probable mala intención de sacar tajada al asunto, empezó ella misma a gestionar los DUAs de exención de IGIC, por el que te cobraban 6 euros al principio y 12 euros en los últimos tiempos.

Y esto se aplicaba siempre, en todas las situaciones. Un amigo tuyo de Barakaldo te quería regalar unos discos firmados por los componentes de la Polla Records que tenía por ahí, en un mueble, y ya no quería. Cuando ibas a recoger tu sobre acolchado en el mostrador de Correos la ex-funcionaria de turno (ya sabes lo que supuso para ellos su reconversión en empresa privada) te sacaba un papelito en blanco con unas pocas letras arriba, todos los recuadros vacíos, un check list donde salía por defecto seleccionado la opción exento y te pedía los 6 u 12 euros. Aquello se convirtió en un impuesto revolucionario que, sí o sí, tenías que pagar, por muy injusto que fuera.

Como la crisis no pasaba y los brotes verdes se esfumaban, con la llegada del Partido Popular y los recortes, las subidas impositivas y demás vendimias ideológicas, el gobierno autonómico de estas islas decidió anular la exención. Ya de paso y muy oportunamente dio argumentos para que Correos y el resto de transportistas privados siguieran facturando entre un millón y tres millones de euros que, según mis dudosos calculos hechos en aquella época y publicados en mi viejo blog, podían estar facturando por esa tramitación absolutamente innecesaria y estúpida. Dinero que, ya de paso, no iba a las arcas públicas, sino a las privadas, pero que en el mostrador te vendían como una cosa del gobierno.

Con el fin de la exención te podías encontrar en esta situación. Por tu cosa favorita comprada por 10 euros en tu-tienda-favorita.com pagarías 70 céntimos de IGIC y 12 euros por el puto papelito. Total 22 con 70. Es cosa del gobierno, decían. Me repito, 70 céntimos para las arcas públicas y 12 euros para las arcas de Correos. Algo no estaba funcionando del todo bien! Eso con suerte porque si te tocaba un transportista privado la cosa se podía poner en 10 del producto + 0,70 del IGIC + 50 por tramitación... y fotocopias.

De mercado común a consumidores de segunda

Aquellos artículos que en su día escribí y otros muchos de otros tantos blogueros con distintas aficiones fueron las primeras voces que hacían visible toda esta mierda tan conveniente para unos y otros. Veíamos como la situación nos convertía en consumidores de segunda y nos sacaba del tan mentado mercado común porque nos desplazaba y alejaba de las oportunidades que tenían un ibense (gentilicio de Ibi), un gaditano o un leridano. No sólo los productos nos costaban más a causa de la lejanía. Es que además teníamos que sustentar a un lobby que languidecía en una agónica y larga muerte en favor de un pago de favores viejunos ejercidos en épocas pasadas.

Algunos funcionarios del y algunos profesionales de la comunicación empezaron a preocuparse, de verdad, por este asunto, oculto aunque a la vista de todos. Se generaban casos tan rocambolescos (los recuerdo de comentarios en aquellos artículos) como el de la chavala que su hermana le había enviado un paquete con el traje de madrina que usó en su boda cuando fue a Madrid, y que había llevado desde Canarias, pero que se dejó olvidado en el hotel, y por el que le hicieron DUA y se le re-cobró IGIC en Correos. Una absoluta gilipollez! Y como ésta, cientos de anécdotas. Absurdas todas ellas. Unos cuantos años después se empezaron a oír algunas tímidas voces en el Parlamento nacional, especialmente en boca de una pequeña pero peleona política, de las pocas que personalmente admiro de ese mundillo de mentirijillas y contradicciones. El asunto empezó a coger cierto hervor hacia finales de 2013, principios de 2014. El boom de la burbuja emprendedora en las islas (que sigue el rastro de la nacional) afloró aún más el problema, dado los inmensos muros que ponía al ecommerce isleño. Vinieron las primeras protestas virtuales vía change.org lideradas oportunamente por oportunos e-líderes. Para desembocar en la situación actual.

A finales de 2014 se empezaron a oír rumores sobre los cambios que de manera aleatoria se venían viendo en los mostradores de Correos desde abril de ese año. En diciembre de 2015 los emprendedores locales de negocios online dieron saltos de alegría y los de ámbito nacional vieron por fin abiertas las puertas a vender a los casi dos millones de potenciales consumidores canarios. Veíamos desaparecer las advertencias que en muchas tiendas digitales eran norma habitual, ese párrafo que ponía, en negrita y subrayado, lo de no vendemos a Canarias (puestos ahí más con la intención de evitar la lluvia de protestas que por otra cosa, no se me hinche el pecho, querido lector).

Por fin parecía que volveríamos a ser europeos o al menos a tener las mismas opciones. Los buceadores podrían comprarse ese regulador tan chulo que en Canarias cuesta cuatro veces más. Los otakus podrían comprar en eBay ese número descatalogado de su manga de culto. Los restauradores podrían conseguir esa pieza ireemplazable tan necesaria para terminar su 600. Pero lo cierto es que aún no está todo resuelto.

El adiós al DUA no es un adiós sino un me voy hasta la esquina pero me quedo cerca. Se han callado algunas voces. La de los particulares, que habiendo recuperado la tranquilidad de sus aguas (léase ombligo) vuelven a su silencio recurrente. Pero el problema sigue ahí. Seguimos siendo la comunidad autónoma con los precios más altos en una región con la tasa de paro más alta y los salarios medios más bajos. Es incongruente. Pero esos precios altos no son producto -siempre habrá excepciones- de la usura de nuestros comerciantes sino de los costes innecesarios que la actual burrocracia suma a los costes inevitables.

Siguiente capítulo? Está por ver, pero aún no está tan claro. Desde luego, para los emprendedores de negocios online aún hay excesivas barreras para entrar en el mercado peninsular y europeo. Y a la inversa seguimos pagando la agonía de los aduaneros, de una manera silenciosa eso sí. Al menos los frikis hemos resuelto (aparentemente) nuestra papeleta. Podemos volver a e-consumir. O no?

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