¿Necesitamos el papel de la autoridad para vigilar y castigar a nuestro monstruo interior?
La autoridad ha sido, desde tiempos inmemoriales, un pilar fundamental en la organización de la sociedad. Su existencia responde a la necesidad de establecer límites, garantizar la convivencia y evitar el caos . Sin embargo, ¿hasta qué punto es la autoridad necesaria? ¿Es posible imaginar un mundo donde las personas actúen correctamente no por miedo al castigo, sino por un sentido interno de responsabilidad y madurez? Michel Foucault, en su obra "Vigilar y castigar", describe cómo la sociedad ha evolucionado en sus métodos de control, pasando de castigos físicos visibles a una vigilancia omnipresente que genera la sensación de estar siempre observados. Este modelo de poder opera en base al miedo: miedo a la sanción, a la pérdida de estatus, al daño a la reputación. En muchas ocasiones, no es la ética personal lo que nos frena, sino la posibilidad de ser descubiertos. Este es el efecto del miedo sobre nuestra individualidad: un mecanismo que asegura el funcionamiento del eng...